—Eres tan inteligente, así que ya deberías saber de quién hablo, ¿O me equivoco? ¡Sí! Esa estudiante de secundaria… eras tú, Adriana López.
Élodie contó toda la verdad de un solo golpe, tan fuerte que incluso ella misma quedó con la respiración cortada.
—Dices que no crees en las coincidencias, pero, ahora mismo… el corazón que late dentro de ti es el de la exnovia de José. ¿No es esto una coincidencia? ¿Te atreves a decir que no existen?
Su voz se volvió un grito de desahogo, como si fuer