Capítulo335 Entró en la casa de una mujer.
Adriana respiró hondo, intentando calmar la incomodidad en su pecho.
—Al final del día, él es un adulto, es libre de hacer lo que se le dé la gana.
—Pues estas en lo cierto.
Vittorio asintió y encendió el carro.
Por casualidad, el carro de José iba delante, mientras que el de Vittorio lo seguía de cerca.
Siguieron en la misma dirección hasta que José giró de repente y entró en un barrio modesto. Fue entonces cuando sus caminos se separaron.
En ese momento, Vittorio recibió una llamad