Alrededor, los invitados seguían halagando al duque Guillermo, algunos de forma sincera, otros no tanto. Él respondía con educación, pero no dejaba de mirar de reojo a Vittorio. Cuando dejaron de estar encima de él, Adriana aprovechó para hacer su pregunta:
—Su excelencia, recibir su invitación ha sido un honor, pero también me sorprendió. ¿Podría decirme por qué me invitó?
El duque se rio.
—Mi hija, Gracia, ha tenido algunos malentendidos contigo en el pasado. Como esta noche invité a tod