—¡¿Por qué no lo dijiste antes?! —Rafael vio que el presidente estaba muy serio y no pudo evitar regañarlo en voz baja.
El guardaespaldas también estaba molesto, pero no se atrevió a hablar. Rafael se giró y le dijo a José:
—Jefe, todo es mi culpa. Pensé en buscar a alguien desconocido, así sería más fácil para hacer el trabajo. Él acaba de llegar al Grupo Financiero de los Torres, no sabía quién era la señora…
José se quedó callado, pensando rápido. Acababa de ver la competencia y notó qu