—Tía, aunque tú y el tío estén peleando, recuerda que hay veces que, si te pasas de la raya, no hay vuelta atrás. Las palabras son como un saco de plumas, una vez las dispersas por el camino, nunca exactamente todas puedes recuperar.
Diego estaba tratando de calmarla, temeroso de que Adriana por despecho decidiera hacerle algo.
Adriana también estaba sorprendida por la situación, agarrando su bata de baño con desconfianza mientras se acercaba a Diego:
—¿Y tú qué haces aquí?
Ella caminaba sin dar