Capítulo 28 Doña Torres.
Al lado, Daniela miró a Lorena con desprecio y comentó: —Es solo una lisiada, ¿qué temes de ella, aunque intente congraciarse con otros?
Lorena se sintió aliviada de inmediato y abrazó el brazo de su madre con más fuerza. —Tienes razón, mamá. En todo el país, hay pocas personas que puedan tener una relación cercana con doña Torres, y tú eres una de ellas.
—No te preocupes, — continuó Daniela mientras ajustaba su chal elegantemente sobre los hombros. —He oído que Pablo es muy devoto a su abuela.