Capítulo 28. Cruel destino
—Firma. —Le ordena.
—¡No voy a firmar nada! —Exclama, furiosa.
—Entonces, no te importa que Akram parta de este mundo. —Le muestra un video dónde se ve a Akram comiendo con su familia. —Será muy fácil. Solo tengo que dar una orden y listo. Un disparo certero. —Lo dice con total frialdad.
—¡Por Alá, Rayan! ¿Cómo puedes hacernos esto? —Expresa Mirah, llorando, nerviosa.
Rayan las había llevado a una cabaña no muy lejos de la ciudad. Estaban sentadas frente a una mesa redonda; una a la par de