Sometimiento
― ¡¿Sometimiento?! ―pregunté escandalizada y con la confusión apremiante desbordando de mí ser.
El señor Cavill no se inmutó en demasía por mi gesto de sorpresa, para él aquello era cuando mucho un contratiempo, pero en ningún momento se mostró si simpatizara con mi situación.
―No estoy para repetir las cosas, señorita, no es mi culpa que su torpeza le hiciera firmar un contrato sin dignarse a leerlo primero.
La dualidad habitaba en ese cuerpo de una manera impresionante. El mis