Acuerdo.
Acuerdo.
Ya habiendo quedado completamente en acuerdo el ritmo que debía tener nuestro pacto a partir de ese punto, el señor Cavill se encargó de dejarme en claro, ahora sí, los puntos sobre lo que serían nuestros convenios a partir de ese momento. El contrato exigía que desde ese mismo día yo debía mudarme a un anexo de la mansión del CEO, donde estaría a las expensas de sus órdenes y caprichos las veinticuatro horas el día, lo mismo que durante el horario de trabajo, pues yo debía estar en su