Capítulo 50

A la mañana siguiente, el sol se elevó gradualmente sobre la superficie del mar, envolviendo la tierra en un hermoso tono dorado.

En los sicomoros del jardín, los pájaros empezaron a parlotear.

"Mmm ...”

Melanie dejó escapar un gemido y abrió los ojos aturdida. Sus ojos brillaron con un rastro de confusión cuando el entorno desconocido apareció en sus ojos.

Le tomó un tiempo darse cuenta de que no estaba en su apartamento en ruinas, sino en el castillo de Frederick, que valía miles de millo
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