38.
SAMANTHA
Amanda llega con un bolso lleno de ropa cómoda y con comida. No es que no haya aquí en la clínica, sino que es desabrida y la verdad me la como completa solo porque me aporta los nutrientes que necesita mi bebé.
Y por la gelatina, si tengo suerte.
Mi hermana me ayuda a sentarme y ajusta la camilla para estar más cómoda. Acaricia mis cabellos y me entrega el envase de comida, junto con los cubiertos.
—Aquí tienes: frutas, verduras. Ya sabes, comida sana —habla, dejando reposar el envase