Alexa nunca antes había buceado, pero sabía exactamente todo lo que debía de hacer por las películas, o eso creía.
El encargado les colocó los tanques de oxígeno y les dijo que se tiraran de espaldas de la parte más baja del yate, mientras los demás como los padres de los chicos, disfrutaban del agua cristalina y a la vez profunda, nadando en la superficie.
Tenían oxígeno para 20 minutos de recorrido.
Las vistas submarinas fueron lo más lindo que había visto en su vida, desde niña le gustaba e