Mundo ficciónIniciar sesiónUna luz cegadora me hace despertar. Abro los ojos y los vuelvo a cerrar, cuando un dolor fuerte me atraviesa el cráneo. Anoche, como ya sabía, Andrea estaba tan emocionada que cada vez que me estaba quedando dormida, me despertaba para seguir contándome su noche especial. Yo solo reía por su excesiva emoción y la escuchaba parlotear sin parar. Tanto fue así, que nos dieron las ocho de la mañana y todavía seguíamos despiertas.







