Mundo de ficçãoIniciar sessãoAcomodamos nuestra ropa, volvió a tocar un botón y el ascensor arrancó nuevamente. Apenas se abrió la puerta me tomó por la cintura y me guió por la gran casa.
—¿Quieres una visita guiada?
—Me encantaría.
Tomó mi mano y yo me paralicé; él lo noto y me dio un leve tirón.
—¿No te gusta mucho el contacto humano más allá del sexo n







