Capítulo 30. Estrictamente necesario
Algunos días antes del viaje de Alessia y su abuela, Valentino Amato estaba en su oficina, meditando y calculando cómo debía proceder a continuación.
No deseaba quedarse sufriendo por la negativa de Alessia, porque estaba seguro de que no había sido más que un momento de pánico.
Sabía que ella sentía cosas por él, lo veía en sus ojos, en sus gestos, lo olfateaba en su cuerpo dulce y sensual.
Pero también tenía la habilidad de percibir el miedo de las personas que lo rodeaban, porque al fin y a