85. PUEDO SER MANTENIDA POR USTEDES
(PARK ETHAN)
Mientras tanto, mis dedos, guiados por la mano de Ariana, continuaban explorando su intimidad, profundizando su deseo. Sentía su calor, su humedad, su cuerpo temblando bajo mis caricias. Sarah, aún sobre mí, se movía al compás de nuestros besos, sus gemidos mezclándose con los nuestros. La habitación se llenó de una atmósfera cargada de sensualidad, de una energía palpable que nos envolvía a los tres.
El tiempo se detuvo. Solo existíamos nosotros, nuestros cuerpos entrelazados, nue