Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de escucharlo, Dayana se enojó aún más. Le soltó el brazo para luego empujarle la cara desde la mejilla - ¡Aléjate de mi, idiota! - luego, le colocó la mano en el cuello - yo no soy como ese chico al que te gusta intimidar. ¡Un cobarde como tú no me da miedo! - le gritó en la cara.
-¡Yo no soy ningún cobarde! - rugió, sujet&aac







