95. REENCONTRANDO A HUGO
El cuarto del hospital estaba bañado en una luz suave y cálida. Trinidad, a pesar de su ceguera, podía sentir la presencia de Hugo en la habitación. Su aroma, su voz, su respiración. Aunque su rostro había cambiado, ella conocía su esencia.
Hugo estaba en la cama, aún débil por todo lo que había sucedido en los últimos días. Su memoria aún estaba borrada, aunque el científico que lo raptó y operó dijo que recordaría en pocos días todo. Después de escuchar la historia de cómo se habían conocido,