Narra Nicol Silva
Odio llegar tarde...
Ser el centro de las miradas nunca fue mi fuerte en estás ocasiones, y mucho menos cuando me miran tan extraño.
Talia me mira con una sonrisa de oreja a oreja y enseguida me siento a su lado.
—¡Al fin te veo la cara! —me susurra.
—Hola... ¿no? Ya te contaré. Ahora silencio, o nos regañarán. —le digo por lo bajo.
—Está bien... —el profesor gira para ver de dónde provienen las voces y yo pongo mi mejor cara de disimulo.
Pronto estamos en el receso y mientr