Mundo de ficçãoIniciar sessãoMientras tanto, a varios kilómetros al oeste de la compañía Koyama, el grupo de jóvenes llegan con sus respectivos autos al parqueo del edificio de departamentos, como era la segunda vez que lo visitaban, él portero abre la aguja permitiéndoles el paso.
Se acerca a los autos para corroborar identidades de los ocupantes.
- ¡Buenas noches, Señor Ortega! - Le dice indicándose un poco.
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