Lucien me miró con una expresión de resentimiento y dolor en su rostro, pero no salieron más palabras de sus labios. Aun así, pude sentir en mi interior, claramente, que estaba recordando nuestro tiempo juntos en la cabaña, aquel lugar donde logré imaginar que la presa y el cazador podían amarse sin destruirse; pero solo fui una mariposa atraída por la luz del fuego abrazador.
Me mentiría a mi misma si dijera que verlo me dejó impávida; sin embargo, la calidez de Alan, su respaldo y el sentirm