PUNTO DE VISTA DE ANASTASIA
A pesar de la expresión seria que llevaba, Clara gritó en voz baja cuando entró en la habitación.
"Dios mío, Ana. Me alegra tanto que estés bien. Gracias a Dios".
Apreté los labios para no poner los ojos en blanco. "Gracias", respondí.
"No es nada", se detuvo junto a la cama. "Lo haría una y otra vez si fuera necesario". Dejó escapar una pequeña risa y añadió: "No es que quiera hacerte daño. Solo quiero que sepas que estaré allí para ti en cualquier momento, cualq