Sonreí mientras le daba el último toque a la pulsera. Dejé escapar un quejido mientras me incorporaba, estirando los brazos y bostezando.
Suspiré mientras revisaba la hora. De nuevo me había vuelto a pasar el horario de trabajo. Pero me consoló saber que hoy había hecho muchas cosas.
Miré el collar y la pulsera. Eran preciosos. De hecho, precioso es quedarse corto. Parecía algo de otro mundo. Así fue como el estudio Atelier se convirtió en una marca de renombre. Siempre disfruto poniendo lo me