Cerré los ojos y me obligué a relajarme. Relájate, Sydney, aún tienes las cosas bajo control. Respiré hondo, conteniendo el pánico. Un error y todo el plan podría venirse abajo. No puedo dejar que se me note el miedo o el asco. Yo soy la actriz y él es el público. Debo interpretar mi papel perfectamente.
Me levanto de la cama bostezando y me estiro mientras camino hacia el baño. En el baño, abro el grifo y me lavo la cara. El agua fría me ayudó a despejarme un poco. Miré mi reflejo, mis ojos se