Mark, esa excusa para un hombre, nunca sería capaz de satisfacer mi apetito sexual. Sabía con cuántos hombres lo he hecho de todos modos solo porque siempre me dejaban con ganas de más.
¿Ahora el hombre con el que me iba a casar iba a vivir en una silla de ruedas? ¿Entonces sería yo la que cuidaría de él como una niñera? Oh, diablos, no. Nunca en mi vida. Solo pensar en estar atrapada en una alianza con él me ponía la piel de gallina. Si tan solo estuviera en desacuerdo con la unión desde el pr