—Sí —no pudo evitar intervenir Silvia—, bueno, esperar unos días más no sería el problema. Lo que tememos es que este retraso haga sobrepasar el plazo otra vez. Si eso ocurre, quién sabe cuándo se divorciarían.
Ella expresó lo que todos los presentes estaban pensando.
Liliana sentía lo mismo.
Después de todo, ya había pasado una vez eso.
Aun así, aunque albergaba sus preocupaciones, no parecía demasiado ansiosa.
—Venga —dijo—, no nos detengamos en estos asuntos. Simplemente esperaremos tranquila