Logan no tardó en recibir una llamada de la casa de subastas.
Tras recibir el mensaje, su expresión no cambió y dijo: —Vale, lo sé.
Allí preguntó: —¿Necesita que le guarde estos dos objetos?
Logan dijo: —No es necesario.
La otra parte no se atrevió a molestarle más y colgó rápidamente.
Natalia, que estaba sentada a su lado, comiendo, le preguntó: —¿Algo pasó con la empresa?
Logan volvió a guardar el celular en el bolsillo y dijo: —No, era una llamada de la casa de subastas.
Natalia se rio y esta