Por no hablar de que Rebeca y Harry no llegaban a ser enemigos.
Solo que, en este caso, Rebeca no quería ceder tan fácilmente, pues ella no tenía la culpa de nada en esto.
Ahora que Juan se lo pedía, podía darle ese favor.
Pero...
En ese momento, Juan dijo con voz cálida: —Rebeca, no tienes que apresurarte, está bien que lo pienses y me avises.
Rebeca: —Bien.
Juan añadió: —En cuanto a Harry, trátalo como quieras, no hace falta que me tengas en cuenta.
Rebeca dijo: —Lo sé.
Ante su sinceridad, Jua