Despierto muy temprano y como de costumbre hago mi rutina de la mañana para después de un rato ir por dos tazas al gabinete aéreo y ponerlas sobre la mesa del comedor, me siento y lleno una taza con café y luego me detengo cuando intento llenar la otra, caigo en cuenta de que estaba en piloto automático y entonces dejo la cafetera a un lado y le doy un sorbo a mi café inundado de cierta nostalgia al pensar en cómo ya me había acostumbrado a ella, solo disfruto de mi café y de la mañana, cuando