Un año de trabajo personal, de odiarme a mí misma, de intentar mantenerme en pie sin tropezar. Odio que haya tardado tanto, odio no haber sido lo suficientemente fuerte para sanar más rápido.
A pesar del muro que levanté, Brent se tomó su tiempo conmigo y el corazón me duele de tanto que lo extraño. Me ha enviado mensajes cada mes, me ha llamado y ha dejado mensajes de voz portándose como un santo caído del cielo.
Mis manos revolotean sobre el botón de llamada pero dudo, ¿y si ha pasado página