Mundo ficciónIniciar sesiónNo tarde en correr hacia la orilla de la alberca y vi como los dos se estaba ahogando.
— ¡Aarón no dejes de mover los pies y las mano, tu igual Luz!— ordene angustiada
Lance hacia alguna parte mis zapatos para enseguida lanzarme a la alberca, nade hasta donde estaban los niños, Aarón podía mantenerse







