Sekhmet.
16 de agosto del 2019.
Budapest, Hungría.
Mantengo mis manos sosteniendo el francotirador, acoplando mejor mis brazos en el borde del edificio de cinco plantas, no teniendo la más remota intención de perder a mi objetivo.
La frialdad de la noche sostiene a la mayoría en sus posiciones, mientras el visor me deja apreciar a mi mejor amiga moviéndose con agilidad por el reconocido evento.
—¿Segura de que esto es lo que debemos hacer? —inquiere con voz suave, sonriendo con la