Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 22
No era necesario explicar la satisfacción que tenía al verlo en ese estado; cabreado y lloriqueando.
Dante sube las escaleras con paso apresurado, ignorando la presencia de Amenadiel quién se encuentran perplejo apoyado en el marco de la puerta mientras observa toda la situación telenovelera.
—¡¿Te me quedarás viendo con esa maldita cara de niña perversa?!—me grita Dante, acongojado y furioso por mi actitud indiferente.







