Adriana Jensen
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—¿Viste la lista de invitados? —susurré, inclinándome hacia él mientras seguía mirando fijamente a la mujer que de repente había decidido querer ser parte de mi vida.
Saint siguió mi mirada.
—No. —Suspiró—. Voy a buscar a Donald.
Hizo el amago de soltar mi mano, pero no lo dejé.
—Está bien. Solo la ignoraré.
—¿Estás segura?
Asentí.
La fiesta era más una subasta benéfica que un aniversario, pero supuse que era una buena forma de hacer que esta gente obscenamente rica devolviera