Benjamin tenía mucha suerte de ser el hijo de mi hermano, porque eso era literalmente lo único que lo mantenía con vida. Tenía suerte de que yo tuviera una buena relación con su padre. Si fuera cualquier otro, ya me habría deshecho de él.
No era solo porque hubiera lastimado a Adriana, sino porque, al haberla lastimado, ella se había obsesionado con vengarse. Cada conversación siempre terminaba en hablar de él o en indirectas hacia él. Era malditamente molesto.
No me di cuenta de que la estaba