28. Una pequeña pizca de amor [Parte 2]
— ¿Qué te parecen? — Ella me pregunta, señalando los macacos japoneses frente a nosotros.
— Mmm… — murmuro —, ¿qué propósito tienen además de entretener?
— Ninguno y es tan triste — suspira —. En Japón los tienen en su hábitat, aquí sólo…
— Son un espectáculo para el ojo humano.
Nos quedamos en silencio, viendo a los animales un par de minutos más. Son hermosos, no cabe duda, pero tenerlos aquí no estoy seguro de que sea lo mejor para ellos.
—¿Por qué me trajiste a este lugar si no te agrada?