17. Tacto, imaginación y adrenalina [Parte 2]
Vuelvo a enderezarme en el sofá, me estiro por el control remoto y pongo una película de comedia. Ella parece a gusto con esta elección y vuelve a acurrucarse contra mí, sus piernas dobladas, sus brazos abrazando uno de los míos, su mejilla en mi antebrazo… luce tan cómoda.
— Tenía razón con este suéter, es perfecto para ti — acaricia mi hombro con su nariz —. Además, ¿te viste en el espejo? La tela se moldea a tus antebrazos de una forma tan atractiva, ¿en qué momento te volviste tan fuerte?