Capítulo XXXI. El pasado de Medusa.
Rayco.
Aún estaba rabiando mientras salía de la limusina, la verdad que poner nerviosa a Medusa, se está volviendo mi actividad favorita, hasta me enfadé cuando la llamada de mi asistente legal nos interrumpió. Pero al saber por lo que había sido, mi ira cambio de dirección.
No sé quién había hecho a mis “suegros” tan prepotentes, para pensar que ir en contra de mi familia, les podía librara de mi castigo. Pero al parecer así era. Sabía que en su locura mis “suegros”, no había medido con qui