Capítulo 8

La mañana después de que todo arde

Punto de vista: Elowen

Lo primero que noto al despertar es el olor. Antiséptico, a café rancio y a algo ligeramente floral de un jarrón de claveles en el alféizar de la ventana que nadie me trajo. Claveles de hospital. De esos que ponen en las habitaciones para que la gente no se sienta tan mal.

No me estoy muriendo.

Me quedo quieta un momento y hago un repaso. Me duele la cabeza. Tengo la muñeca izquierda vendada con una venda que no recuerdo haber necesitado
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