Secuestrada por el árabe
Secuestrada por el árabe
Por: Lea Faes
¿No fuiste tú?

Una joven chica caminaba por el pasillo del gran hotel, iba trastabillando de un lado a otro, con gran dificultad introdujo la tarjeta para abrir la habitación, su frágil cuerpo no estaba acostumbrado a la ingesta de alcohol, cuando la puerta por fin se abrió pudo notar la oscuridad de aquel  lugar.

Antes de que pudiera reaccionar fue tomada por el brazo, sintió que la jalaban para después ser empujada sobre la gran cama, el hombre aquel no le dio tiempo de protestar, aprisionó sus labios sobre los suyos, sus hábiles manos recorrieron su cuerpo con desesperación, tan solo basto un momento para que de un tirón se deshiciera de su ligero vestido, deslizó sus labios por su cuello hasta llegar a sus pechos, ella sintió como los succionaba con fuerza, trató de decirle que fuera despacio que sería su primera vez, pero cuando menos lo pensó, sintió un gran dolor en la parte baja de su vientre, algo atravesó su interior amenazando con partirla en dos.

El hombre se detuvo por un momento para después continuar, sus movimientos se hicieron cada vez más violentos, sin importarle el dolor que ella estaba sintiendo, después de un rato escucho que el hombre ahogó un débil gruñido, enseguida se detuvo, se retiró de ella y le dio la espalda, poco después la chica entre sollozos se quedó dormida.

En la habitación contigua, una mujer llamaba desesperada a la puerta, intentaba no llamar mucho la atención, después de un rato, maldijo al ver que nadie abría, se dio la vuelta para regresar al restaurante, una vez más su plan había fallado.

En el restaurante, una preciosa cubana flirteaba con un chico rubio muy bien parecido, desde que vio a aquella chica, algo en ella llamó su atención, era simpática y muy hermosa, dueña de un cuerpo escultural, en cuanto la vio, decidió ir a por ella, él era un playboy incorregible que no perdía una buena oportunidad cuando se le presentaba.

Por la mañana Ahmed despertó muy temprano, sintió que su cabeza en cualquier momento estallaría, a su lado la chica aún dormía, la observó por un momento, era muy bella -¿cuánto habrá cobrado por pasar esa noche con él? Se preguntó.

Estaba seguro de que su amigo era el responsable de lo que ocurrió, de seguro puso algún tipo de afrodisíaco en su bebida, por lo que se tuvo que retirar de prisa de la cena a la que había asistido, sentía un terrible calor recorrer su cuerpo, subió a su habitación, pensó en darse una ducha, pero poco después entró una chica.

La siguió observando, su pelo largo era color canela, unas largas pestañas delineaban sus ojos, su blanca y delicada piel era lo más suave que él hubiera tocado, una fina y respingada nariz le daba un toque armónico a su perfecto rostro angelical, sintió el impulso de besar sus labios, eran carnosos, pensó que su pequeña boca tenía la apariencia de un corazón, alzó la sábana y bajo está vio el bien proporcionado cuerpo de la chica, la cubrió enseguida, sin querer su cuerpo había reaccionado ante aquella maravillosa vista, aquella mujer era un monumento.

Un recuerdo vino a su mente -¿acaso aquella chica le había entregado su primera vez?  Revisó las sábanas y lo pudo comprobar -¡demonios! Su amigo le debió haber ofrecido demasiado dinero para que aceptara entregar su primera vez a un completo extraño ¿qué clase de chica haría eso?.

Se levantó con cuidado y se dirigió hacia el baño, después de bañarse buscó su equipaje para cambiarse, entonces se dio cuenta de que en aquella habitación tan solo había ropa y objetos personales que pertenecían a una mujer, cayó en cuenta de que se había equivocado de habitación, la puerta de esta se encontraba medio abierta cuando entró, pensó que tal vez había olvidado cerrarla.

Se vistió con la ropa que traía la noche anterior y salió con cuidado de la habitación, notó que estaba justo al lado de la suya, quizá su amigo se dio cuenta de su equivocación y envío a la chica a esa habitación, tomo su maleta y salió del hotel, subió al auto que lo esperaba y marcó a su amigo.

—Haló Cambell.

—¿Qué pasó amigo?, ¿dónde estás? Anoche desapareciste  de la reunión.

—Cómo querías que me quedara después de lo que pusiste en mi bebida, por cierto ¿cuánto le pagaste a la chica que pasó la noche conmigo?

—¿Qué bebida y que chica? No sé de qué me estás hablando.

—¿No fuiste tú?

—En lo absoluto, ni idea de que estás hablando, después de que te fuiste, conocí una chica y me quedé con ella.

—Uhmmm voy de camino al aeropuerto, si no te apuras regresaras en vuelo comercial.

—Hey, tranquilo amigo salgo de inmediato para allá.

Ahmed colgó la llamada y se quedó pensativo, sabía que Cambell nunca le mentiría, lo conocía de muchos años atrás y nunca lo había hecho, enseguida llamó a su mano derecha Zafir, si alguien podría averiguar que había pasado era él.

—Aló.

—Zafir, anoche estuve con una chica , investiga quien es, alguien puso algún tipo de afrodisíaco en mi bebida, pide las imágenes de las cámaras de video del hotel, quisiera saber que ha pasado.

—Empiezo ya mismo a investigar señor.

—Envíame los resultados en cuanto los tengas.

Había acudido a una reunión de negocios en un restaurante de un gran hotel en la ciudad de Los Ángeles, se dirigió hacia el aeropuerto, abordaría su avión privado para regresar a Nueva York, no le agradaban los vuelos comerciales.

Mientras en la habitación del hotel, Mía se despertó, tenía un terrible dolor de cabeza por la resaca, era la primera vez que ingería alcohol, tenía un vago recuerdo de lo sucedido la noche anterior, al entrar en su habitación un hombre la había llevado a la cama, por un momento pensó que había sido un sueño, pero al moverse sintió un fuerte dolor en la parte baja de su vientre, se dio cuenta de que todo fue real, había entregado su virginidad a un completo desconocido, en la oscuridad ni siquiera pudo ver su rostro, pensó que aunque lo hubiera hecho no lo recordaría, tomó el teléfono para llamar a su mejor amiga que se encontraba hospedada en el mismo hotel.

—Aló Thara, amiga.

—Mía ¿qué tal amaneciste? Buena jaladera te pusiste ayer chica, tomaste demasiado, no podías ni con tu alma amiga.

—Buena me la hiciste tú con el chico que enviaste a mi habitación ¿cuándo menos estaba guapo? ¿donde lo encontraste?

—¿Cual chico, loca? Amiga yo no envié a nadie, espabila y trata de ordenar tus ideas.

—¿Cómo? No juegues Thara con eso no se bromea, anoche al regresar a mi habitación, un hombre estaba en ella, pensé que lo habías enviado para que me ayudara con lo que vine a hacer aquí, por eso no me resistí.

—Me ligue anoche a un chico guapísimo, me dijiste que te ibas a tu habitación, recuerda que te acompañe hasta el ascensor, regrese al restaurante, pase la noche con el chico que conocí, que por cierto me hizo pasar la mejor noche de mi vida, así que en verdad no sé de qué me hablas ¿estás segura de que no lo soñaste?

Mía palidecio ante la respuesta de su amiga ¿quién era el hombre con el que había pasado la noche? Thara Smith ven a mi habitación inmediatamente - exclamó desesperada a punto de las lágrimas.

En el auto, Ahmed no podía tranquilizar su mente ¿qué demonios había pasado la noche anterior? No era fácil para él saber que quizá había hecho algo indebido con aquella chica, sobre todo porque fue su primera vez, el cargo de consciencia no lo dejaba tranquilo.

En otra habitación del hotel, el rubio se despidió de la hermosa cubana, habían pasado una muy buena noche, le hubiera gustado quedarse más tiempo con aquella chica, pero su amigo lo necesitaba, un buen punto era saber que después de tanto tiempo por fin había estado con una chica, ya estaba empezando a creer los rumores que decían que a su amigo ya no le gustaban las chicas, temía que se atreviera a insinuar que la relación entre ellos iba más allá.

Sonrió al pensar en lo que diría Ahmed si se diera cuenta de lo que estaba pensando en ese momento, sin duda explotaría, últimamente andaba de muy mal genio.

Al llegar al aeropuerto Ahmed se dirigió al hangar privado, la azafata de su vuelo lo recibió para acompañarlo a abordar, era una chica muy linda, pero el ya no se dejaba llevar por esas cosas, infinidad de mujeres lo buscaban constantemente, algunas al ser rechazadas, no habían dudado en inventar rumores sobre él, tenía que aguantar que su sexualidad fuera puesta en duda, trataba de no llevar su antigua vida de excesos, esa vida que había provocado que perdiera todo lo que amaba, la imagen de Lyna y sus pequeños hijos vino a su mente, apretó sus puños, después caminó hacia el avión para abordar.

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