—¿Estás hablando en serio?
—Así es, necesito asegurarme de que respetarás mis condiciones, nos casaremos por qué nos conviene a los dos.
—No es necesario contrato alguno, respetaré tus condiciones, no pasará nada que tú no quieras que pase, si tan mal te parece ser mi esposa en todo lo que eso implica, lo respeto, no estás obligada a nada —Ahmed sentía que el corazón se le oprimía ante la frialdad de Mía.
—Está bien, pero firmaremos un acuerdo, donde se esclarezca que si no respetas las condici