Freya
Después de las conversaciones que tuve con Jet, apenas pude pegar ojo, no dejaba de dar vueltas en la cama. Tumbada boca arriba mirando al techo, repasé mentalmente las conversaciones y el hecho de que me hubiera abandonado a pesar de haberle dicho lo que sentía. Suspiré, preguntándome cuándo empecé a enamorarme de él. No se me ocurrió nada, así que concluí que simplemente fue algo que pasó sobre la marcha.
Me giré de lado mirando el despertador. Amanecía y, como no podía dormir, decidí i