El dolor del despreció.
La mañana siguiente Alicia despertó de mejor ánimo, ella se fue a la ducha, el agua fría caía por toda su espalda, era una sensación de alivio, busco su ropa más gastada y ya tenía listo el atuendo para la jardinería, hoy deseaba poder terminar de arrancar toda la maleza y abonar las flores en las que estaba trabajando, no cabía duda que Beatriz era una mujer de clase y buen gusto.
El café de la mañana estaba tan caliente que ella lograba ver como el aire caliente salía de él, junto con su café