52. Capítulo: Destrozada
New York, Estados Unidos
Soy movida con cuidado, es un zarandeo cariñoso acompañado de un insistente susurro que me indica el despertar. La verdad no deseo abrir los ojos, me da pereza, además de que inconsciente todo es tranquilo, si parpadeo la felino realidad me araña de nuevo. Aquello sucede en un santiamén, estoy en una enorme cama de sábanas blancas, en una habitación que mi cerebro reconoce al instante.
Estoy en casa, es un milagro.
¡Al fin he vuelto!
La mujer que me ha despertado es