Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente August se entrevistó con Horace, el hombre que, junto a Abel Robinson, llevaba sus empresas. Era un hombre en sus cincuenta bien parecido, obsesionado por la limpieza, de carácter mucho más afable que el de su compañero, pero igual de eficiente en lo que se proponía. Había sido socio de su padre, y luego suyo. Cuando él tomó las riendas de los negocios, en vez de menospreciarlo por su edad, lo que hi







