Capítulo 138.
En las carreteras por la costera, la misma que llevaba a las afueras de la ciudad, Mauricio llevaba el auto con el acelerador hasta el fondo.
— Miranda tranquila— susurraba él en un intento por tranquilizar a la rubia que estaba visiblemente temblorosa— yo te voy a cuidar, te voy a proteger.
—Pero…. —dijo ella nerviosa— Mauricio ¿no te das cuenta? la policía nos sigue, todos absolutamente todos están en nuestra contra, no entiendo por qué yo lo único que deseo es ser feliz .
—Y lo seremos, yo me