—Cu... ¿señorita Vargas? ¿Cómo es que está aquí?
Javier, vestido con bata blanca, salió del ascensor y miró sorprendido hacia Ana.
La palabra "cuñada" casi se le escapó, pero afortunadamente reaccionó a tiempo y cambió lo que iba a decir.
Ana respondió:
—Pasó algo.
La marca de la bofetada en su cara era muy notoria, era difícil no notarla.
El corazón de Javier se sobresaltó un par de veces. ¿Ana había sido golpeada? ¿Gabriel sabía de algo tan importante como esto?
Javier siguió a Ana y entró al