Capítulo 13. Dulce esposa
Alina
Observo mi reflejo sin poder creer que esa mujer hermosa y sofisticada sea yo. Los estilistas han hecho un excelente trabajo con mi cabello y rostro, tanto que, a pesar de llevar kilos de maquillaje y productos para el cuidado de la piel, mi apariencia es sobria y natural al igual que mi cabello que cae en ondas suaves sobre mi espalda, que parecen llamas por su color rojizo idéntico al de mi madre.
Los golpes en la puerta me sacan del estado hipnótico en el que me encuentro y hago pasar