**POV: Clara**
El monolito corporativo de noventa pisos de Thompson Inc. se alzaba como una esquirla afilada de obsidiana contra la mañana gris y asfixiada por el smog de Los Ángeles.
Dentro de la sala de juntas ejecutiva del último piso, el ambiente carecía por completo de la calidez de California. Era un vacío frío y clínico de mármol pulido, acero cepillado y vidrio antibalas de triple capa que daba a una metrópolis todavía adormecida bajo un manto de neblina marina.
Habíamos volado desde el