*POV de Clara*
La banda de platino se sentía fría, pesada y absolutamente definitiva contra mi piel.
Miré hacia abajo, al hombre arrodillado sobre la grava húmeda de los adoquines de la calle Prytania. Este no era el soberano intocable y letal de las torres corporativas Thompson, el que administraba vidas humanas como activos en movimiento dentro de una hoja de cálculo.
Con lágrimas cálidas y silenciosas cayendo por mi rostro, reflejando la brillante luz dorada del sol que se fracturaba a travé